domingo, 1 de febrero de 2015

¿Hacia dónde deben ir políticas españolas de inmigración?



¿Hacia dónde deben ir políticas españolas de inmigración?


Introducción

Somos testigos una vez más al eterno debate sobre las políticas migratorias, que se recrudece de manera especial en períodos electorales siendo utilizado como arma arrojadiza entre partidos políticos de distinto signo, en función de la dureza o laxitud de las medidas propuestas. Conviene no olvidar que los movimientos migratorios son fenómenos sociales complejos que producen efectos a largo plazo y esto va mucho más lejos que el acalorado debate político del momento o una reforma puntual de esta ley o aquel reglamento. La primera preocupación de los poderes públicos debería ser la de construir un sistema jurídico que permita el desarrollo normal de éstos movimientos migratorios dentro del marco del respeto a las leyes, la Constitución y los tratados internacionales. En definitiva, esto no es otra cosa que marcar unos objetivos en política migratoria y una vez establecidos éstos, elaborar las normas tendentes a la consecución de dichos objetivos por lo que las normas no tienen otro carácter que el instrumental. Con ello, obtendríamos todo un sistema normativo sólido y coherente; alejado de los vaivenes políticos que producen normas sucesivas incluso de sentido opuesto o que responda a las polémicas de cada momento.






Panorama actual

La política actual de inmigración española, al igual que las de su entorno más cercano, es una política de marcado carácter restrictivo. Más que una política de inmigración, parece diseñada para poner trabas a la llegada de extranjeros a nuestro país. Hay que tener en cuenta que la normativa actual, es en gran medida tributaria de las leyes migratorias que fueron dictadas en pleno auge de la llegada de extranjeros a España al calor de la prosperidad económica.

Hay que decir que éstas normas impiden prácticamente en la totalidad de los casos, la llegada de inmigrantes a nuestro país por los cauces legales. Las consecuencias de esto son las entradas irregulares por vía marítima, saltando las vallas de Ceuta y Melilla o prolongando las estancias turísticas más allá de lo autorizado. De igual manera, esto produce que el volumen de personas inmigrantes que trabajan en la economía sumergida sea elevado y al mismo tiempo la “bolsa” de irregularidad crezca cada vez más y más.


Cambio de paradigma

Hoy la situación es muy distinta a la descrita anteriormente. Volvemos a ser un país de emigración. En el año 2013, según el INE salieron del país cerca de medio millón de personas siendo su gran mayoría extranjeros y a partir del año 2012, el saldo migratorio es negativo, lo que quiere decir que se marchan más personas que las que vienen. En este contexto, a mi juicio no tiene mucho sentido mantener esta política tan restrictiva en aras de “protegernos” frente a una pretendida invasión de inmigrantes que vienen desde el África subsahariana. Nos encontramos en el momento idóneo para afrontar la tarea de crear un verdadero sistema de gestión de los movimientos migratorios y, sobre todo, de consolidación y ampliación de los derechos de los migrantes. Más ahora, si tenemos en cuenta que muchos compatriotas que se ven obligados a buscar un futuro mejor lejos de nuestras fronteras, sufren el día a día, las vicisitudes y determinadas lagunas jurídicas que conlleva la condición de migrante. Debemos trabajar en la doble dirección de reconocimiento de derechos para todos los migrantes: tanto los de aquí que se marchan fuera, como los extranjeros que vienen a España, ya sea con carácter definitivo o en tránsito. Al hilo de este punto, es pertinente recordar que existe una Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, que por cierto, no ha sido ratificada por España ni por ningún otro país del entorno europeo.

Retomando el hilo, éste sistema migratorio que necesita España debería ser capaz de responder a los siguientes retos:


1. Entrada y visados: Toda la política de entrada y visados debe reorientarse y caminar hacia un régimen que introduzca mecanismos ágiles de tramitación y obtención del visado, facilitar el acceso a las dependencias consulares, ofrecer información sobre los diferentes trámites y requisitos y responder a las nuevas necesidades de nuestro tiempo: visados de mayor duración, de entradas múltiples, viajes de urgencia, etc. Lo que no es de recibo es que nuestras oficinas diplomáticas funcionen con sistemas informáticos del S.XXI, normas y procedimientos del S.XX y personal que pareciera haber sido formado en el S.XIX. ¿Quién no ha tenido alguna mala experiencia con un trámite consular?


2. Lucha contra la explotación laboral: Aun hoy en día, el colectivo inmigrante se convierte en un objetivo fácil de empresarios sin escrúpulos quienes, sirviéndose muchas veces de unas condiciones de mayor vulnerabilidad o de necesidad, contratan trabajadores migrantes en situación irregular y en condiciones precarias. Se revela necesario articular mecanismos para prevenir este tipo de situaciones; bien reforzando la acción inspectora y sancionadora, bien introduciendo procedimientos de arraigo laboral efectivos, que permitan la regularización del inmigrante que recordemos es una víctima y no un infractor, ya de por sí integrado laboralmente en nuestra sociedad. El sistema actual de arraigo laboral no funciona ya que las condiciones a cumplir por parte del inmigrante lo hacen prácticamente inviable. En este sentido, acreditar una relación laboral de 6 meses debería ser más que suficiente para acceder a esta vía de regularización.


3. Posicionamiento frente a las expulsiones: si bien es cierto que la norma debe servir a las necesidades de todas aquellas personas que deseen venir a España y facilitar el viaje de forma regular en un plazo razonable, al mismo tiempo, la consecuencia de infringir la norma debe terminar en la expulsión del país. En todo caso, un sistema migratorio respetuoso con los tratados internacionales debe terminar con el vergonzoso sistema de internamientos en los CIEs y ofrecer alternativas menos restrictivas de derechos como la retirada del pasaporte o la presentación periódica en instancias oficiales. Las medidas coercitivas deberían ser las últimas a tomar.


4. Prevenir la irregularidad: un sistema migratorio coherente y equitativo debe dotarse de mecanismos de cierre del sistema que en última instancia, impidan situaciones de irregularidad sobrevenida por circunstancias extraordinarias. Son múltiples las vicisitudes que pueden surgir en la vida del migrante y que dificulten la normal renovación de sus permisos: razones humanitarias, médicas, etc. Del mismo modo, debe existir un mecanismo de cierre que finalmente permita la regularización por el transcurso del tiempo, ante la incapacidad de la administración de llevar a cabo la expulsión de un inmigrante. Parece que el plazo de 5 años para acceder al arraigo es más que razonable.


5. Acceso a la Nacionalidad: es la máxima expresión de la integración de los inmigrantes en un país. En este sentido, debe tenderse a la unificación de criterios en lo referente a pruebas de integración. No me termina de quedar clara la existencia de un procedimiento discrecional de concesión de nacionalidad por carta de naturaleza. Parece más bien una reminiscencia del pasado, otorgar al gobierno de turno la facultad de conceder la nacionalidad de manera discrecional, saltándose las reglas del juego. Tal vez podría arbitrarse un sistema preferente de acceso a la nacionalidad por una serie de méritos tasados y regulados por la ley. Otra opción podría ser la de que esta facultad la otorgarse el Congreso y no el gobierno.


Conclusión

Como puede observarse, queda mucho camino por recorrer pero como decía anteriormente, nos encontramos en un buen momento para operar el cambio de orientación que las políticas migratorias requieren. Es aconsejable así mismo vincular la inmigración y la emigración dentro del mismo orden de políticas ya que son, en definitiva, dos caras de la misma moneda y comparten muchos puntos de conexión, sobre todo en lo referente a derechos de los migrantes.

De igual manera, debe abandonarse la concepción de la inmigración como una cuestión de orden público y como ya dije en otra entrada de este blog, el grueso de las competencias en inmigración deben trasladarse desde el Ministerio del Interior hasta la futura Agencia de Inmigración y Emigración que debería crearse como máximo órgano regulador e impulsor de la gestión de flujos migratorios.



jueves, 29 de enero de 2015

Reciente Sentencia del Tribunal Supremo sobre el Reglamento de los CIEs



Ha sido noticia en éstos últimos días, una sentencia del Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo ha anulado cuatro preceptos del Reglamento que regula el régimen de los Centros de Internamiento de Extranjeros. Es una buena noticia, sin duda, pero queda mucho camino por recorrer hasta conseguir el cierre de estos establecimientos de los que, aunque se predica que no tienen carácter penitenciario, en ocasiones ofrecen incluso menos garantías que aquellos.  

No hay que olvidar que en todo caso, la mayor parte de los ciudadanos extranjeros que acaban siendo internados en estos centros no han cometido mayor infracción que la de carecer de la documentación necesaria para residir en un país y que generalmente son personas con una vida normalizada, con trabajo y domicilio habitual por lo que no es necesario la toma de medidas tan drásticas y restrictivas de derechos. En todo caso, existen todo tipo de medidas alternativas viables antes de acudir a la detención y posterior internamiento: retirada de pasaporte, presentación periódica, etc. 

Mucho se ha dicho en estos días sobre la reciente sentencia pero me ha llamado particularmente la atención esta entrada del blog Extranjería: Ius Cogens , que por su interés, enlazo a continuación. Nos vemos pronto. 

domingo, 25 de enero de 2015

Leyes Migratorias: reformas legislativas "en caliente"

Fuente: Wikipedia.

Corren "Malos tiempos para lírica" como diría la canción y en estos días hemos sido espectadores del desgraciado atentado terrorista de París, para después asistir con perplejidad a un interesado debate sobre la necesidad de limitar la libertad de circulación dentro de la Unión Europea, elaborar concienzudas listas de pasajeros que viajan desde y hacia determinados destinos que son puestos bajo sospecha, prohibir el uso de determinadas aplicaciones de mensajería instantánea y hasta se han emitido bochornosas instrucciones policiales con recomendaciones a la hora de identificar a ciudadanos de origen "árabe", como la que podéis ver un poco más abajo en la imagen.


Recomendaciones DGP.
No he querido dejarme llevar por el calor del debate en el momento, pero si una acción terrorista puntual consigue cercenar derechos y libertades que ha costado tantos años y esfuerzos conseguir, entonces los terroristas habrán conseguido su objetivo que no es otro que alterar la convivencia y el normal funcionamiento de nuestras sociedades. Además, igualmente me pregunto qué tienen que ver las normas migratorias y las regulan la libertad de movimientos con unos hechos delictivos cometidos por ciudadanos europeos que llevaban toda su vida residiendo en Europa. ¿Es un problema a resolver con medidas policiales y restrictivas de derechos? ¿Disminuirán este tipo de sucesos con unas leyes migratorias más duras? Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y los problemas se globalizan al mismo ritmo por lo que carece de sentido abordarlos con estrategias locales o exclusivamente policiales o de control. 

Por otro lado, existe una marcada y creciente tendencia a achacar a la inmigración de todos los males de las sociedades desarrolladas así como del espectacular crecimiento de determinados núcleos urbanos cuando, paradógicamente, esta transformación sólo se explica y es debida gracias a las corrientes migratorias.  

Finalicé el 2014 con una entrada en este blog haciendo referencia a algunas propuestas de mejora sobre política migratoria, indicando las que a mi juicio eran las medidas más adecuadas para configurar un sistema migratorio moderno, coherente, ajustado a la realidad y conforme con la normativa internacional. He elaborado una infografía con estas reflexiones. Espero que os guste.


Un DNI para migrantes sin autorización de residencia


Ha sido una noticia llamativa durante las últimas semanas: el alcalde de Nueva York ha puesto en marcha una iniciativa que consiste en documentar a los migrantes en situación irregular con un documento oficial que les permitirá acceder a servicios básicos y será al mismo tiempo aceptado por las autoridades como documento válido, reduciendo las posibilidades de deportación. En realidad, no se trata de un documento específico pensado para los migrantes pero sin duda, éstos han sido los que han acudido en masa a tramitarlo en los primeros momentos. 

Poco ha tardado aquí en España el candidato socialista a la alcaldía de Madrid; Antonio Miguel Carmona en dar la réplica, proponiendo la creación de un documento análogo al ya mencionado así como el cierre del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche. Pero ¿Qué viabilidad tienen éstas medidas en nuestro sistema migratorio?  

En principio, parece que ambas propuestas tienen poco recorrido. En todo caso, me centraré en la medida del documento. Una propuesta del ámbito municipal como dotar de un documento identificativo a los migrantes, con independencia de su situación administrativa, por muy bien intencionada y loable que sea, contaría con innumerables obstáculos de cara a su aplicación práctica. En España tenemos más de 8.000 municipios y no hay más que ver cómo una norma de ámbito estatal como la Ley de Bases de Régimen Local, en lo referente al empadronamiento de ciudadanos extranjeros, se aplica de manera desigual a criterio del alcalde de turno. ¿Cómo podemos esperar que una norma de éstas características sea aplicada de manera generalizada? O por el contrario ¿Es una medida a llevar a cabo exclusivamente en el municipio de Madrid ? Esto último, generaría una situación de agravio respecto a los ciudadanos extranjeros residentes en otras ciudades.

Al contrario, una propuesta de tal calado debería abordarse desde la Administración Central si queremos dotarla de algún sentido práctico. Teniendo en cuenta que el estado tiene competencias exclusivas sobre "Nacionalidad, inmigración, emigración, extranjería y derecho de asilo" según el artículo 149.2 de la Constitución, no resultaría descabellada la idea de establecer un documento identificativo para migrantes en situación irregular que en cualquier caso, no supondría otra cosa que una declaración obvia y sin embargo, ofrecería grandes dosis seguridad jurídica tanto para migrantes como autoridades y, por otro lado, ayudaría a delimitar los derechos y servicios básicos a los que tienen derecho los extranjeros por el mero hecho de encontrarse en nuestro país. No debemos tener miedo a la creación de dicho documento que, de cualquier modo, tendría todas las garantías al tratarse de un documento único oficial, conteniendo la información personal básica y en formato unificado del ciudadano extranjero, siendo muy útil y práctico a efectos identificativos. Este documento por sí solo no implicaría en ningún caso acceso privilegiado o derecho a obtener la autorización de residencia pero, por otro lado, no se puede volver la mirada hacia otro lado negando el hecho de que hay extranjeros que viven entre nosotros, aun no disponiendo de la autorización de residencia, y son sujetos titulares de derechos y obligaciones.

A esta última propuesta del candidato socialista a la alcaldía de Madrid le ha faltado ir un poco más allá y proponer directamente un documento de identificación en el ámbito estatal para extranjeros, con independencia de su situación administrativa en España. Se podrá decir que eso no es competencia municipal pero tampoco lo es la de pedir el cierre de un CIES y de cualquier modo, puestos a pedir...     

lunes, 29 de diciembre de 2014

El tramposo debate de las Migraciones

trabajadores migrantes
Trabajadores migrantes en California,1935
Nos hemos equivocado casi todos: expertos, activistas, estudiosos de la materia... El gobierno nos ha tendido una trampa perfectamente urdida y hemos caído ingenuamente. No es en ningún caso inocente que el debate de las migraciones se plantee siempre en términos de entradas irregulares por la Frontera Sur, a sabiendas de que ésta es prácticamente anecdótica en el cómputo global, y lo cierto es que caemos una y otra vez en el mismo anzuelo. Lo cierto es que en España se ha invertido la tendencia en lo que a movimientos migratorios se refiere y volvemos a ser un país de emigración y además, y lo que es más preocupante, perdemos población en términos absolutos, como puede observarse en esta estupenda infografía sobre la España migrante del diario Huffington Post. Por mi parte, no seré yo quien alimente este debate y resulta igualmente muy ilustrativo el siguiente artículo de opinión en El País, del profesor Diego Acosta Arcarazo (fruto de una conversación con él nacen algunas de las ideas expresadas en este artículo) sobre Mitos de las políticas de inmigración (leído en el diario El País, pero no os puedo referir el enlace directo por aquello del canon AEDE..., ellos se lo pierden).

Entonces ¿Qué deberíamos seguir preocupándonos de las migraciones? En este sentido, conviene tener muy en cuenta que debido a nuestra posición geográfica, si bien ya hemos dejado de ser un país atractivo para los ciudadanos extranjeros, somos un importante punto de tránsito tanto en las rutas migratorias que vienen desde el África Occidental y el Magreb como en aquellas que vienen desde el continente americano, generalmente con destino al centro y norte de Europa. Tampoco conviene perder de vista que, según fuentes del Ine, a principios de este año que está a punto de finalizar, residían en España más de 4 millones y medio de extranjeros de nacionalidades diversas siendo las principales Rumanía, Marruecos, Reino Unido y Ecuador. ¡Oh! ¡Sorpresa! En ese ranking de las primeras 12 nacionalidades, el único país africano que figura es Marruecos, país vecino, por lo que parece que estamos a salvo de la tan temida "invasión subsahariana" que al ministerio del Interior le preocupa tanto. Por ello, debemos preocuparnos por esos 4 millones de extranjeros y vecinos que viven entre nosotros y que sufren del mismo modo las consecuencias de esta profunda crisis políticas y social por la que estamos pasando. Las políticas públicas deberían orientarse hacia una mejor integración de una población extranjera de larga trayectoria entre nosotros y no conviene perder de vista que el próximo 2015 se cumplen 10 años desde el último proceso de regularización que tuvo lugar en España y por lo tanto, muchos vecinos extranjeros estarán en disposición de solicitar la nacionalidad española por residencia, si es que no lo hicieron ya al haber podido beneficiarse de alguno de los plazos más favorables que contempla la normativa.

Como estamos en época de cierre de año, no quería desaprovechar esta entrada sin formular algunos deseos para el año que viene y así, de paso, desmentir esa falta de propuestas que se nos achaca a los que trabajamos en esta materia. Estos son mis 10 deseos para la política migratoria que me gustaría ver en mi país:

1. Creación de una entidad especializada dentro de la Administración, claramente diferenciada y desvinculada del Ministerio de Interior,  para gestionar los flujos migratorios en forma de Agencia Estatal de Inmigración y Emigración.

2. Una política de fronteras sensata, coherente y en lo que respecta al control de la inmigración irregular; en la que se apliquen medidas proporcionadas que en todo caso, sean garantistas y respetuosas con los derechos humanos, con especial atención a los derechos a la vida, integridad física y derecho de asilo.

3. Replantear toda la política de visados y servicios consulares, dentro de los márgenes que permita la normativa comunitaria, de cara a establecer mecanismos ágiles y eficaces que permitan desde el acceso a las propias oficinas consulares así como la obtención final del visado, labor casi imposible en la actualidad en algunos países, y adaptación de la tipología de visados a la realidad del mundo actual: estancias de mayor duración, viajes de urgencia, entradas múltiples...

4. Reformular la actual legislación de extranjería y caminar hacia un verdadero estatuto del migrante. A este respecto, existen instrumentos internacionales interesantes como la Convención internacional sobre la protección de los derechos de los trabajadores migratorios y sus familiares, no obstante suscrita principalmente por países "emisores" de emigrantes. En este sentido, hay que tener en cuenta que España comienza de nuevo a ser un país de emigración y trabajar en la profundización de dicho estatuto, nos legitima a la hora de luchar por la mejora de las condiciones de vida de nuestros compatriotas en el extranjero.

5. Avanzar en la integración de los migrantes en todos los aspectos de la vida pública, lo cual camina íntimamente ligado a la idea de una mayor presencia y visibilidad de inmigrantes en la sociedad civil: derecho de voto, ámbito asociativo, acceso a la nacionalidad, medios de comunicación, etc. Igualmente, se requiere una mayor esfuerzo y trabajo en el ámbito local y a nivel de barrios por parte de las administraciones públicas.

6. Modernización y agilización de la gestión de los diferentes permisos y autorizaciones que precisa un extranjero en nuestro país. Aunque se han dado importantes avances en esta línea, es importante seguir trabajando en el sentido de eliminar trámites innecesarios, duplicidades, etc., tendiendo a la creación de un portal web único en diferentes idiomas y completamente accesible.

7. Fin del actual modelo de internamiento en CIES: no hay que olvidar que las detenciones e internamientos son medidas extremas, tal y como se configuran en la normativa comunitaria y éstas pueden ser sustituidas por otro tipo de medidas menos limitativas de derechos y que serían aplicadas de manera gradual.   

8. Creación de una red pública de Centros de Migraciones, ya contemplada en la normativa actual, que sirva para atender situaciones de vulnerabilidad, casos de retorno voluntario, situaciones de afluencia masiva, etc.

9. Configurar un sistema de autorizaciones o permisos que tienda a evitar las situaciones de irregularidad sobrevenida y, en todo caso, que disponga de mecanismos que permitan la regularización del ciudadano extranjero bien por el transcurso del tiempo, bien por el cumplimiento de determinados requisitos.

10. Aprovechar de manera más racional el caŕacter circular de los flujos migratorios y esto implica, en estos momentos en que muchos compatriotas se ven abocados a emigrar en busca de un futuro mejor, la firma de acuerdos de supresión de permisos de residencia/trabajo para los nacionales de ambos países, lo cual tendría importantes ventajas para los ciudadanos de ambos países.

lunes, 22 de diciembre de 2014

¿Por qué necesitamos una Agencia de Migraciones en España?

Fuente: Morgue File

Todavía tenemos reciente el #18D, el Día Internacional del Migrante, y no cesa el debate sobre las devoluciones en caliente en las fronteras de Ceuta y Melilla o cuestionando la existencia de los denominados "vuelos de la verguenza", por no hablar, más allá de nuestras fronteras,  de las polémicas movilizaciones islamófobas en Alemania del movimiento "Pegida". El debate migratorio está de plena de actualidad y aunque haya pasado de ser la 4ª o 5ª preocupación de los ciudadanos, la inmigración es esa incómoda cuestión que nadie quiere lanzar en campaña electoral, porque ciertamente resta votos, pero que está ahí en la primera línea de las decisiones públicas. Hace poco escuchamos a nuestro ministro del Interior decir, en referencia a las críticas hacia su política de "devoluciones en caliente" que si alguien se comprometía a sostener económicamente a esos inmigrantes subsaharianos que saltan la valla, que les diera su dirección que él se los enviaba. Fenomenal ha sido la respuesta de la periodista y escritora Mercé Rivas en su artículo de El Plural ¡Fernández, en marcha un subsahariano!  Lo que quiero decir, en definitiva es que estas declaraciones, al margen de su improcedencia y falta de sensibilidad, reflejan realmente una total falta de proyecto político migratorio que y se resuelve con una visión simplista y policial del problema.   

Señor Fernández, un Ministro al frente de un negociado tan importante como es el de gestionar los flujos migratorios no puede permitirse el lujo de decir que recurre a unas "devoluciones" de dudosa legalidad ya que no sabría cómo gestionar lo contrario. Es por ello, que desde hace tiempo es ya todo un clamor la necesidad de definir unas políticas migratorias claras y bien definidas y que traten de dar soluciones a los desafíos más importantes que se plantean ya que, mirar hacia otro lado, como se ha hecho hasta el momento, no se revela como una buena estrategia. En este sentido, el programa colaborativo presentado por Podemos a las pasadas elecciones europeas ha supuesto un atisbo de ilusión que esperemos no se vea edulcorado con el paso del tiempo, a la vez que se consolida esta fuerza política.  

Se necesita un giro sustancial en las políticas migratorias seguidas hasta el momento, generalmente subordinadas a las necesidades del mercado de trabajo pero ignorando las problemáticas que se presentan en todas las etapas por las que pasa el migrante desde que llega hasta que se consolida en este país. En este sentido, quiero plantear una cuestión organizativa que en ningún caso es secundaria, más bien se erige en pieza clave y punto de partida y catalizador para generar ese cambio sustancial de enfoque que se requiere. Me estoy refiriendo a la creación de una Agencia Estatal de Inmigración y Emigración.

La creación de esta Agencia, supondría la superación de las visiones policiales y de seguridad de las migraciones, al tiempo que se opta por un enfoque unitario y especializado en la gestión del fenómeno. La creación de esta Agencia es una vieja aspiración de determinados sectores y colectivos de nuestra sociedad y se justifica en 3 sencillos puntos:

1. Se trata de una fórmula organizativa de descentralización funcional, que permite un amplio nivel de autonomía y flexibilidad en la gestión, al mismo tiempo que refuerza los mecanismos de control de eficacia y responsabilización de resultados, lo que permite emprender una reforma integral del sistema migratorio. 

2. Supone el paso definitivo para resolver la cuestión de una gestión unitaria y por un ente especializado del fenómeno. Actualmente, el número de agentes estatales implicados, con muy diferentes aproximaciones y respuestas al mismo, dificultan una coordinación eficaz de éstas políticas. La Nueva Agencia asumiría las competencias hoy en día repartidas entre los ministerios de Interior; autorizaciones de residencia, documentación, etc., Empleo y Seguridad Social; integración, autorizaciones laborales, etc., Exteriores y Cooperación; visados, etc. Y esto sólo referente al escalón estatal de las administraciones, sin mencionar las competencias que además tienen las autonomías y ayuntamientos en el ámbito de la Integración , prestación de determinados servicios a inmigrantes... Esta Agencia Estatal aseguraría una clara uniformidad de criterios y procedimientos.

3. No implica grandes cambios legales a priori ya que encuentra su perfecta cobertura legal en la Ley 28/2006, de 18 de julio, de Agencias Estatales. Además, su Disposición Adicional Tercera dispone la autorización expresa al gobierno de turno para su creación.


Por ello, en la normativa actual existen mecanismos que permiten obrar un giro y abrir un nuevo capítulo en las políticas migratorias de este país. Tan sólo hace falta decisión y valentía para acometer esta tarea.   





domingo, 14 de diciembre de 2014

Otra vez las devoluciones en caliente


Ya nos lo contaba el abogado Alejandro Peña en su fenomenal blog Extranjería: Ius Cogens que, por cierto, recomendamos desde éstas líneas. Corren tiempos inciertos en lo que se refiere a las normas migratorias. En estos días, hemos vivido la aprobación en el Congreso de la popularmente conocida como Ley Mordaza, que da cobertura a la práctica de las "devoluciones en caliente" en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla; lo cual no deja de resultar sorprendente ya que si la práctica era legal antes ¿A que viene ahora esta reforma apresurada? Igualmente, hemos asistido con perplejidad a unas declaraciones del señor ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, instando a todas aquellas personas que critican su reforma de la Ley de Extranjería a que le faciliten una dirección para que le envíen a éstos inmigrantes de las vallas o que se callen. Lo último de "que se callen" es una expresión muy acertada teniendo en cuenta que estamos hablando de una norma que ya ha sido bautizada como "ley mordaza".

Por cierto, dichas declaraciones más propias de un comentario de barra de bar que de un alto cargo de nuestra administración, han sido ingeniosamente contestadas desde la parroquia de Entrevías - San Carlos Borromeo con una fenomenal campaña en la que, a través del hashtag #enmicasasi , nos anima a todos a ofrecer nuestra dirección al Ministerio del Interior para alojar a estas personas.


Una vez más, asistimos a una nueva reforma de la Ley de Extranjería chapucera y apresurada, más efectista que efectiva, que obedece al impacto mediático generado por esta situación en la Frontera Sur y al más estricto cálculo electoral; no olvidemos que en  tiempos de crisis, este tipo de medidas anti-inmigración gozan de buena reputación.

Abríamos este post con una imagen del Comunicado emitido por el Círculo de Inmigración de Podemos en el que se ofrecen argumentos de peso para estar en contra de esta reforma y, sobre todo, argumentos jurídicos, algo que le vendría muy bien al señor ministro.